sábado, 18 de abril de 2009

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Cali no sabe qué aire respira Por Unidad Investigativa
Contaminación. Según el Dagma, el transporte público es la principal causa del deterioro de la calidad del aire. La ciudad tiene un parque automotor de 300.000 vehículos. Archivo / El País
Red de Monitoreo Ambiental está paralizada hace dos años. Faltan recursos. El aire que respiran los caleños es un tema que parece haber ‘circulado’ por muchos años sin el debido interés entre las autoridades de la ciudad. Y, precisamente, en el aire es donde continúa el proyecto de reactivación de la Red de Monitoreo Ambiental, paralizada hace más de dos años. De hecho, el costoso sistema de vigilancia para la contaminación atmosférica ha funcionado de manera intermitente desde su puesta en marcha en 1999. La razón: la falta de recursos e independencia del Dagma. La continuidad en la operación de la Red supone un presupuesto anual de $300 millones, pero reactivarla cada que se paraliza cuesta $600 millones. De ahí parten las dificultades. La ciudad no cuenta con un diagnóstico constante sobre la calidad del aire que se respira en ella y, por tanto, nunca ha tenido una política estable de control, pese a ser catalogada como la tercera ciudad más contaminada del país. Según el Conpes 3344 del 2005, la capital del Valle mantiene unas emisiones por fuentes móviles y fijas (parque automotor y actividad industrial) de 122 toneladas; después de Bogotá (195) y Medellín (124). Por la ausencia de esa política ambiental, que las últimas administraciones municipales no han considerado prioritaria, Cali no fue tenida en cuenta para hacer parte de un convenio nacional que busca disminuir el impacto de los gases contaminantes en el país. El programa fue avalado el año pasado por el Ministerio del Medio Ambiente y consiste en comprometerse para que el combustible que se vende en Bogotá y Medellín tenga un bajo contenido de azufre. La Red fue adquirida en 1998 por el Dagma, el precio de la época se acercó a los tres millones de dólares. En julio de 1999 el sistema de vigilancia encendió sus motores y en diciembre del 2001, los apagó por primera vez. Incluso, desde junio de ese mismo año los equipos funcionaron sin el debido mantenimiento. Para Libardo Sánchez, de la Asociación Colombiana de Ingeniería Sanitaria y Ambiental (Acodal), “la ciudad es una vergüenza a nivel nacional. Si Cali no sabe lo que tiene, ¿cómo va a establecer una política para enfrentarlo? Es necesario que se cree un instituto independiente que haga las investigaciones sobre el aire y tenga presupuesto anual. Eso aseguraría la continuidad del monitoreo”. Mientras para algunos la parálisis de la Red se dio a la par con la reforma administrativa del Municipio, implementada ese año; para otros es la constante por la dependencia de los recursos de la sobretasa ambiental, la cual es recaudada y manejada por la CVC, aunque un porcentaje se debe transferir al Dagma. Ángela Salazar, directora del Dagma en el 2001, sostiene que al hacerse efectiva la reforma administrativa de Ricardo Cobo, el personal de planta disminuyó de 80 funcionarios a 14. Y explica que aún así la Red podía funcionar, pues apenas estaba pasando el periodo de prueba. Para ella, las repetidas parálisis en el sistema también tienen que ver con la asignación de los recursos. “Desafortunadamente, con un presupuesto tan pequeño se tienen que establecer prioridades y la gente no entiende la importancia del tema ambiental. El aire es tomado como un elemento secundario, porque no se puede ver. Cali tiene un problema de emisiones muy grave y eso sólo se puede determinar con estudios”. Janeth Patricia Alegría, ingeniera que trabaja actualmente en la Red de Monitoreo, explica que es más costoso ponerla en marcha nuevamente que mantenerla operando, pero que el Dagma no cuenta con un presupuesto ni una planta de cargos fija y estar cambiando de contratista implica que no haya una continuidad en el funcionamiento. “Nosotros operamos gracias a la sobretasa ambiental y debemos presentar los proyectos ante la CVC. Mientras se formula, se aprueba y se firma un convenio, algunos programas han quedado suspendidos”, sostiene.
Los problemas de salud pública y mortalidad, como consecuencia de la contaminación del aire, le cuestan anualmente a Colombia, en promedio, $1,5 billones.Fuentes cercanas al Dagma son más críticas frente a la aprobación del presupuesto. “A la entidad le corresponden $13.000 millones de los recursos que recauda la CVC, pero los proyectos se demoran hasta ocho meses mientras pasan por Planeación y otra vez por la CVC. Incluso, para ser ejecutados, la CVC le paga a los interventores con la plata aprobada para el Dagma”, dice un ex funcionario que pidió reserva del nombre. En respuesta, José William Garzón, director de la CVC, atribuyó la lentitud en la trasferencia de recursos a la falta de eficiencia de los proyectos presentados: “El proceso es lento porque el Dagma ha sido ineficiente al formular los proyectos y sustentarlos. Lo que se quiere presentar siempre es que los problemas existen por esa demora y la solución de la CVC no puede ser ‘échese la bendición y entregue la plata’. Aunque la cosa ha mejorado”. Lo cierto es que tocar el tema de la calidad del aire en Cali le puede cortar la respiración a cualquier ambientalista, siendo la contaminación atmosférica un problema tan sensible internacionalmente. La promesa de la Alcaldía es que para el primer semestre del 2009 la Red esté funcionando. Así lo confirmó el director del Dagma, Alejandro Delima, quien anunció que la propuesta es que se utilicen recursos directos del Municipio. “Son $600 millones para la reactivación. Estamos tratando de sacar adelante el funcionamiento y luego miraremos el mantenimiento. Se está estudiando un convenio con otras instituciones, como, por ejemplo, la Univalle”. Estación móvil no rueda Con el fin de vigilar la calidad del aire en los sitios de la ciudad desprovistos de estaciones remotas, el Dagma adquirió en el 2000 una Unidad Móvil de Monitoreo de Calidad del Aire. Aunque la unidad costó $300 millones sólo ha sido utilizada dos veces: durante los ‘días sin carro’. “Circuló hasta el 2002 porque no tenía placas, ni seguro y faltaban instalarle otras cosas”, explica la ex directora del Dagma, Ángela Salazar. Ex funcionarios de la entidad se refirieron a irregularidades en la contratación de las empresas encargadas de la dotación. Según dijeron, los equipos de Sanambiente y Monitoreo Ambiental no eran compatibles. Periodos de parálisis Desde 1999, época en la que comenzó a funcionar, la Red ha tenido varios periodos de parálisis. El primero fue en diciembre del 2001 hasta abril del 2003. Después de otro año de funcionamiento, en diciembre del 2004 tuvo que ser apagada hasta junio del 2005. Actualmente, y desde agosto del 2006, Cali no cuenta con este importante sistema de vigilancia.